Tratamiento del juego patológico: componente conductual


Como ya hemos comentado en entradas anteriores, el juego patológico es un trastorno del control de impulsos que se caracteriza por el fracaso en poder controlar la conducta de jugar y el gran deterioro significativo que consecuentemente afecta a las áreas que rodean al sujeto – familia, trabajo y entorno social, entre otros – .

La causa y el mantenimiento de este trastorno, aparte de estar mediados por los sesgos cognitivos que se tienen sobre el azar; lo constituyen los factores predisponentes, del entorno y los factores precipitantes. Los factores predisponentes y del entorno lo conforman la personalidad, el estilo de afrontamiento, la educación recibida, etc., y los factores precipitantes son, en mayor medida, estresores que el sujeto no ha sabido manejar en un determinado momento de su vida.

Por tanto, la ludopatía es un comportamiento maladaptativo que, como todos los comportamientos, se genera a través del aprendizaje.

¿Qué es lo que determina nuestro aprendizaje? En las sociedades occidentalizadas el aprendizaje formal está institucionalizado a través de la escuela; mientras que el aprendizaje informal lo está a través de la familia, el entorno, los medios de comunicación, etc.
Cuando un trastorno está mediado y generado por un mal aprendizaje, su tratamiento ha de estar enfocado en desaprender las conductas maladaptativas que lo han generado y reaprender otras más adecuadas. Por ello, el componente conductual es imprescindible para el éxito terapéutico.

Para ello, se realizará un exhaustivo análisis funcional de cada caso para diseñar el plan de tratamiento adecuado. Este plan de evaluación y tratamiento irá encaminado a los siguientes aspectos y sus correspondientes técnicas.

1.   Identificar cuáles fueron los factores que precipitaron el problema y cómo respondió el sujeto a ellos. Normalmente una mala gestión de la economía personal y familiar, además de un déficit en habilidades de solución de problemas suelen estar entre las causas del juego patológico.

Los componentes de tratamiento en este caso serán:

– Habilidades en solución de problemas

– Aumento de la autoestima

– Control de impulsos y autoinstrucciones

2. Asesorar al paciente y a la familia para alejar al paciente del juego. En este sentido se realiza lo siguiente:

– Control de estímulos: económico y ambiental.

– Exposición con prevención de respuesta.

3.  Prevenir futuras recaídas

Las sesiones de grupo son un componente vital en este sentido. El calor y la comprensión que genera el grupo terapéutico, así como la supervisión de los jugadores rehabilitados van a constituir, en su conjunto, una gran armadura en contra de las posibles recaídas que pueden acontecer al jugador.

No olvidemos que la ludopatía es una adicción, y en todas las adicciones las recaídas son comunes durante la rehabilitación. Es necesario que el paciente tenga una motivación para seguir, y el compromiso social que crea el grupo terapéutico es vital para generarla.

Cada una de las técnicas citadas en el esquema se desarrollarán durante las siguientes semanas.

Acerca de Jennifer Ortega Ablanque

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Máster en Psicología Clínica y Máster en Orientación Educativa, Jennifer Ortega ha colaborado con la Asociación Terapéutica del Juego desde Octubre del 2011, como apoyo en las sesiones de terapia de grupo semanales y gestionando el contenido y el equipo del blog. Además, ha impartido talleres de prevención en adicción a las nuevas tecnologías. Actualmente trabaja en el Servicio de Intervención Psicológica para las Neurofibromatosis.
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