¿Qué es la ludopatía o juego patológico?


El juego patológico o ludopatía se encuadra en el DSM -IV (Manual estadístico y diagnóstico de los Trastornos Mentales, APA, 1995) dentro de los trastornos del control de impulsos.  Una persona está afectada por juego patológico cuando cumple por los siguientes criterios representados o algunos de ellos:

  • Preocupación por el juego: por ejemplo, preocupación por revivir experiencias pasadas de juego, pensar en el modo de obtener dinero con el que jugar, etc.
  • Necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.
  • Fracaso repetido de los esfuerzos por controlar, interrumpir o detener el juego.
  • Inquietud o irritabilidad cuando intenta interrumpir o detener el juego
  • El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar la disforia (sentimiento de desesperanza, culpa, ansiedad, depresión).
  • Después de perder dinero en el juego, se vuelve otro día para intentar recuperarlo, tratando de “cazar” las propias pérdidas.
  • Se miente a los miembros de la familia, terapeutas y otras personas para ocultar el grado de implicación con el juego.
  • Se cometen actos ilegales, como falsificación, fraude, robo, o abuso de confianza, para financiar el juego.
  • Se han arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo y oportunidades educativas o profesionales debido al juego.
  • Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la desesperada situación financiera causada por el juego.

Diversos autores han tratado de describir el proceso a través del cual una persona puede convertirse en jugador patológico. Generalmente se trata de un proceso que tiene su inicio en la adolescencia. Custer (1984) ha planteado un modelo según el cual el juego patológico sigue una evolución progresiva. Al principio, el jugador inicia su relación con los juegos de azar por mera diversión o entretenimiento, es decir, porque se siente bien haciéndolo. Cuando la relación con el azar ya ha alcanzado el grado patológico, la persona dedica su tiempo y esfuerzo en jugar para no sentirse mal, ya que el no hacerlo le provoca mucho malestar.

A modo de resumen citaré brevemente las tres fases a través de las cuales un sujeto se convierte en jugador patológico:

Fase de ganancia: es una fase en la cual el principiante, gracias al juego, cree que puede mejorar su situación económica aportando pequeñas cantidades, lo que le lleva a creer que tiene la posibilidad de controlar el azar. Este control que el sujeto cree tener se debe a los sesgos cognitivos que, como se comentará más adelante en las siguientes publicaciones del blog, tienen una gran importancia en el inicio y mantenimiento de la ludopatía.

Fase de pérdidas: el optimismo logrado durante la primera fase provoca que el jugador emplee más dinero y más tiempo en el juego, mientras que aparecen las pérdidas. Dichas pérdidas las justifica como pequeños contratiempos a pesar de que se repiten con bastante frecuencia. El juego de azar ya no tiene sentido recreativo, ya no es divertido; sino que genera un importante malestar.

Fase de recuperación: en esta fase, el jugador ya se ha dado cuenta de la cantidad de dinero empleado y perdido en el juego y éste sigue apostando, con la esperanza y la ilusión de recaudar todo lo perdido. El ludópata no acepta las pérdidas y sigue apostando para intentar recuperarlas, prometiéndose a sí mismo que cuando recupere el dinero no volverá a jugar nunca más – cosa que nunca ocurre – .

Fase de desesperación. el juego alcanza su mayor intensidad y  se ha apoderado de la vida del jugador: existe un deteriorio de la vida laboral, personal y familiar, convirtiéndose el juego en su máxima preocupación.  La persona tiene ansiedad tanto por jugar como por intentar resolver los problemas derivados del mismo. Las áreas más cercanas de la persona sufren un gran decaimiento: familia, trabajo, relaciones afectivas, relaciones laborales, motivaciones personales… Todo lo que rodea al jugador, incluída su integridad, se deteriora completamente. Su situación económica ya no se sostiene debido a la cantidad de deudas que tiene y a la inversión y preocupación que tiene hacia el juego.

Referencias para consultar

Custer, R.L. (1984) Profile of the phatological gambler: Journal of Clinical Psychiatry, 45, 35-38)

American Psychiatric Association (1995). DSM-IV. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Barcelona: Masson.

Acerca de Jennifer Ortega Ablanque

Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Máster en Psicología Clínica y Máster en Orientación Educativa, Jennifer Ortega ha colaborado con la Asociación Terapéutica del Juego desde Octubre del 2011, como apoyo en las sesiones de terapia de grupo semanales y gestionando el contenido y el equipo del blog. Además, ha impartido talleres de prevención en adicción a las nuevas tecnologías. Actualmente trabaja en el Servicio de Intervención Psicológica para las Neurofibromatosis.
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